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      • La Conferencia sobre bombas de racimo se inaugura sin EEUU, Israel y Rusia

        Delegados de unos 80 países que se comprometieron a destruir todas sus bombas de racimo o fragmentación iniciaron este jueves una conferencia de dos días en Berlín para examinar los progresos logrados desde que acordaron eliminar estas armas en 2008.

        Junio 25, 2009, 06:41 AM
        Delegados de unos 80 países que se comprometieron a destruir todas sus bombas de racimo o fragmentación iniciaron este jueves una conferencia de dos días en Berlín para examinar los progresos logrados desde que acordaron eliminar estas armas en 2008.

        Sin embargo, Estados Unidos, Israel, Rusia y Georgia -países que han utilizado bombas de racimo en los últimos años y que se niegan a firmar el acuerdo- no están presentes. China, India y Pakistán tampoco asisten a las conversaciones.

        Una bomba de racimo o de fragmentación (BASM, por sus siglas en inglés), también conocida como bomba clúster, es disparada por la artillería o lanzada por un avión y se abre dispersando numerosas municiones más pequeñas en una vasta zona.

        A menudo, estas submuniciones no estallan inmediatamente y pueden quedar dormidas durante muchos años, matando o mutilando a civiles -en muchos casos a niños- largo tiempo después de que el conflicto haya terminado y que los militares hayan regresado a sus hogares.

        Las bombas de racimo fueron utilizadas por primera vez por la fuerza aérea alemana contra la ciudad inglesa de Grimsby, en 1943, y por el Ejército Rojo el mismo año, pero su utilización se generalizó durante los bombardeos norteamericanos contra Vietnam, Camboya y Laos, en los años 1960 y 1970.

        Más recientemente fueron desplegadas por ambos beligerantes en la guerra de Georgia con Rusia, en 2008, en los bombardeos israelíes contra el sur de Líbano en 2006, según grupos de defensa de los derechos humanos, y por los aliados de Estados Unidos en Irak en 2003 y en Afganistán en 2001-2002.

        También fueron empleadas por la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) en Serbia en 1999, por los británicos en las Islas Malvinas en 1982, durante los conflictos de los Balcanes en los años 1990, por Etiopía y Eritrea, así como por Marruecos y Sudán, de acuerdo con estos grupos.

        Según un informe de 2006 de Handicap Internacional, hubo al menos unas 11.000 víctimas registradas y confirmadas tras los conflictos, aunque la verdadera cifra podría ascender a 100.000.

        Handicap Internacional afirma que cerca del 98% de estas víctimas son civiles. La cuarta parte son niños, que a menudo confunden trágicamente a estas submuniciones con juguetes.

        El año pasado, unos 100 países, incluyendo a Gran Bretaña, Francia, Alemania, Australia y Japón, acordaron prohibir su utilización, desarrollo, producción, traslado y almacenamiento, creando la Convención sobre Bombas de Racimo (Convention on Cluster Munitions, CCM).

        Desde entonces, diez Estados han ratificado la CCM. En cuanto 30 naciones lo hayan hecho, el tratado entrará en vigencia, dando a los 98 signatarios ocho años para destruir sus reservas.

        Dicha convención también exige limpiar áreas donde existen submuniciones que no han estallado en un plazo de diez años, y establece un marco de ayuda a las víctimas.

        No obstante, Estados Unidos, que tiene hasta un total de 1.000 millones de submuniciones, según grupos de defensa de los derechos humanos, no ha firmado dicho tratado. Tampoco lo hicieron Rusia y China, que supuestamente tienen la misma cantidad de bombas de racimo.

        Otros países que no firmaron son Israel, India, Pakistán, Corea del Sur, Corea del Norte, Turquía, Georgia, Irán, Libia, Siria, Etiopía, Eritrea, Nigeria, Sudán y Sri Lanka.

        Thomas Nash, de la Cluster Munition Coalition, una coalición de organizaciones no gubernamentales, afirmó que espera que la conferencia de Berlín alentará a algunos Estados a abandonar su oposición.

        "Nuestro objetivo principal es que la mayor cantidad posible de países lo ratifique, lograr que más países firmen para eliminar el estigma del tratado", declaró Nash a AFP.

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